1966 / MONUMENTO AL ARQ. ARMANDO BARBIERI

MONUMENTO AL ARQ. ARMANDO BARBIERI
Autor César Rodríguez Musmanno
Año 1966

Fotografía Miriam Hojman


Este monumento en homenaje a quien fuera Intendente de Salto, el Arq. Armando Barbieri, es una de las obras de su autoría más apreciadas por César Rodríguez Musmanno. Además de rendirle homenaje a un defensor del patrimonio salteño, a una personalidad pública respetada tanto por sus virtudes profesionales como humanas, Rodríguez Musmanno ha trabajado durante once años en dos administraciones de Barbieri como intendente, admirando siempre su capacidad técnica, de gobernante y calidad humana.
Además, Rodríguez Musmanno considera que es la obra donde pudo llevar a cabo de la manera más íntegra la vinculación de la arquitectura, artes visuales y paisajismo.
El monumento consta de una rampa de acceso en espiral; una plataforma circular con adoquines de las calles de Salto, que continúa ascendiendo hasta culminar en un elemento simbólico en hormigón armado, levemente curvado, de 7,50 m. de altura, con una terminación aparentemente inconclusa (quedan los hierros sobresaliendo por sobre el hormigón). Este permanente ascenso alude a la fuerza, tesón, sentido de superación constante, y proyectos que fueron interrumpidos por su muerte.
La obra se completa con un mural que enmarca el conjunto compuesto de chatarra en desuso de los viejos Astilleros “Mihanovich”. Las piedras utilizadas también son originarias del lugar, en este caso de la costanera de Salto.
Este monumento ubicado en una zona privilegiada, con una hermosa vista hacia la costanera sur, respeta el paisaje y los elementos naturales del lugar.

1958 / SEDE SOCIAL DEL CLUB SALTO URUGUAY

SEDE SOCIAL DEL CLUB SALTO URUGUAY
Arq. Carlos Rodríguez Fosalba
Mural Leandro Silva Delgado.
Año 1958 (Primera etapa de la obra)

Fotografía Miriam Hojman

La sede social del Club Salto Uruguay –denominada “Palacio Azul”, ubicada en un lugar estratégico de la ciudad, frente a la Plaza de los Treinta y Tres Orientales, es un gran edificio realizado en dos etapas (años ’50 y ’60) por el Arq. Carlos Rodríguez Fosalba. Se observan claras influencias del denominado “estilo internacional”, particularmente del minimalismo -fachadas, plantas libres, escalera volada- que denota el influjo de Mies Van der Rohe. Su fachada casi en su totalidad vidriada, está interrumpida solamente por algunos elementos que ofician de balcones y que logran una rica expresión compositiva. También por un mural que marca el acceso, que media el espacio público del privado, realizado en piedra por el arquitecto, paisajista y artista salteño Leandro Silva Delgado. Este mural de formas abstractas donde se combina la piedra en su estado natural con los azulejos picados de colores primarios, otorgan al conjunto una relación con la calle, con el entorno.

1964-65 / TERMAS DEL ARAPEY

TERMAS DEL ARAPEY
Autores Lucas Gaffrée y César Rodríguez Musmanno (arquitectos proyectistas)
José Echave y Leopoldo Nóvoa (murales)
Coordinador César Rodríguez Musmanno
Año 1964-65

Fotografía César Rodríguez Musmanno


El conjunto de piscinas y vestuarios de las Termas del Arapey es un óptimo ejemplo de integración entre arquitectura, arte y paisaje, así como de fructífera colaboración entre arquitectos y artistas plásticos. Esta integración surgió desde el primer esquicio como lo expresa uno de sus arquitectos proyectistas, el arquitecto Rodríguez Musmanno (que en ese entonces era Director de obras de la Intendencia Municipal de Salto) que junto al Arq. Lucas Gaffrée fueron los encargados de la obra, y que trabajaron en forma conjunta con el artista español Leopoldo Nóvoa y su amigo, el artista salteño José Echave que diseñaron dos murales de 9,20m x 2,60.
José Echave trabajó con amatistas, cuarzo, ágatas, plantas –helechos y musgos- agua, luz y música, como una exaltación a la región por los materiales característicos que utilizó. Por su parte Nóvoa los hizo con basalto negro de las costas del Arapey, areniscas de los cerros, ladrillo picado de un rojo intenso y piedra calizas blancas en una composición que se despega del muro y vuelve a surgir en una pieza escultórica en un gran espacio de césped, aludiendo en su conjunto a la “salud” y a la “enfermedad”
Según recuerda Rodríguez Musmanno, el Intendente de Artigas envió tres camiones de piedras semipreciosas para la realización de los murales y los peones rurales junto a los municipales trabajaron en la realización de los murales así como en el resto de la obra. Los artistas Nóvoa y Echave vivieron allí mientras se construían los murales.
Además de ser una obra de gran valor por sus cualidades arquitectónicas y artísticas, también es reconocida como una de las principales obras murales del artista Leopoldo Nóvoa, al igual que en los tres murales que realiza en el Edificio Dannart
[1] y en el mural del Estadio del Club Cerro[2], en Montevideo, se destaca que“transformó el concepto planimétrico del mural tradicional, consiguiendo una factura tridimensional de una materialidad exuberante, un nuevo concepto de especialidad interna mediante la estructuración del medio expresivo y del espacio contenido.” [3]

[1] 1960, Arq. Arturo Porro
[2] 1962-1964, obra fundamental en la trayectoria artística de Nóvoa. 132 m de largo x 4,60 m de altura, declarada en 1964 como la mayor decoración mural del mundo, realizada en un solo panel.
[3] Sánchez, Ciro: “Obra integrada en la arquitectura y en espacios públicos” en Catálgo Exposición Nóvoa en MNAV, Xunta de Galicia, Centro Galego de Arte Contemporáneo, Santiago de Compostela, 1997.

1956 / MONUMENTO A HORACIO QUIROGA

MONUMENTO A HORACIO QUIROGA
Proyecto Enrique Monestier
Dirección de obra César Rodríguez Musmanno
Año: 1956

Fotografía Miriam Hojman

Una pequeña escalinata conduce a un espacio delimitado por dos muros curvos de piedra, antesala de un recinto de paredes del mismo material y techo plano de hormigón, donde se contraponen por un lado la intimidad generada por un espacio de dimensiones limitadas y donde el silencio y la tranquilidad son protagonistas y por otro la apertura generada por un marco con vistas hacia el Río Uruguay. Este contraste quizás alude a lo que significa la figura del escritor Horacio Quiroga para los salteños, un nativo de esas tierras pero que se fue para no volver (los trágicos sucesos de su infancia y adolescencia fueron determinantes en su alejamiento de su ciudad natal) y ser respetado en el mundo como uno de los mejores escritores de su tiempo.
En el recinto se podía observar la réplica en piedra del busto de Horacio Quiroga tallado originalmente en raíz de algarrobo por el escultor ruso Stefan Erzia. El original que está en la Casa Horacio Quiroga (Museo y Mausoleo), cobija la urna con las cenizas del escritor que fueron traídas desde Buenos Aires ante gestiones de Enrique Amorim.
.El proyecto del monumento fue del arquitecto Enrique Monestier y la dirección la hizo el arquitecto César Rodríguez Musmanno quien relata que ese lugar estaba destinado a la meditación, tenía bancos, estaba más limpio y se veía el río enmarcado como un cuadro, pero como otros sitios públicos de la ciudad, lamentablemente fue víctima del vandalismo y el descuido.
Tampoco la réplica del busto está allí, sino que se llevó al Museo Quiroga para resguardarla.

1973-78 / COOPERATIVAS COVISUNCA 1 Y COVIFOEB 1

LOCAL COMUNAL
COOPERATIVA COVISUNCA 1

Y COVIFOEB 1
Autor César Rodríguez Musmanno
Año 1973-78
Fotografía Miriam Hojman


A partir de la incorporación del Arq. César Rodríguez Musmanno, al Instituto de Asesoramiento técnico (CEDAS) del Movimiento de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua, en el año 1969, comenzó una actividad ininterrumpida hasta 1982 en la participación y dirección de obras en varias cooperativas en Salto y Montevideo.
En relación al aporte plástico para el trabajo en las cooperativas, el arquitecto expresa que “el procedimiento que siguió fue tratar de despertar el interés y la creatividad de los integrantes para que ellos mismos definieran lo que querían hacer.” Uno de estos ejemplos puede verse en el salón comunal de las Cooperativas COVISUNCA 1 y COVIFOEB 1 en la ciudad de Salto.
Para estas Cooperativas se ideó un sistema constructivo diseñado especialmente junto con el Ing. Gerardo Rodríguez, que consistía en un sistema sin encofrado, con losetas prefabricadas y con bloques especiales que se producían en obra por los cooperativistas.
Con estos bloques se realizó el mural que conforma una de las paredes de la fachada principal del local comunal, mostrando como un trabajo de mano de obra no calificada también puede conformar una obra plástica. En uno de las paredes del acceso al local hay un mural donde se ve una luna roja, una paloma blanca y los pinos representativos del Movimiento Cooperativo. Este mural está realizado con los descartes de azulejo blanco que los niños rompían y picaban, ladrillo picado. Y planchuelas de hierro realizadas por el armador de hierro de la obra.

1971-73 / ESCUELA Nº 98

ESCUELA Nº 98
Autor César Rodríguez Musmanno
Año 1971-73
Fotografía César Rodríguez Musmanno

El mural de areniscas, calizas y granitos tal como salen de las barrancas del río Uruguay, tiene un predominio absoluto en la composición de la fachada de la Escuela Nº 98 del arquitecto y artista César Rodríguez Musmanno. En este mural se pueden observar aspectos del informalismo constructivo característico de sus obras plásticas y sus recurrentes formas circulares y los “símbolos esbozados en pinturas y grafías rupestres”
[1]
Esta escuela es un ejemplo de integración, no solamente entre la arquitectura y las artes visuales, sino entre la arquitectura y la naturaleza. Las características topográficas del terreno son respetadas y aprovechadas, al ubicar las aulas en distintos niveles acompañando los desniveles del mismo. El proyecto se distancia de las tradicionales escuelas al ubicarse las aulas independientes de los espacios comunitarios (préau, comedor y sector administrativo) y también independientes entre sí. Las aulas comparten un espacio común de circulación y tienen otro espacio íntimo que se puede utilizar para actividades como plantar o desarrollar las clases al aire libre en esos días cálidos tan característicos en Salto. En este proyecto, así como en los de las otras cuatro escuelas que proyectó el arquitecto, el aspecto pedagógico está siempre presente, la arquitectura y el arte se ponen al servicio de la enseñanza, en este caso por ejemplo, en el mural pueden reconocerse las piedras características del subsuelo y en los espacios exteriores las especies de árboles autóctonos.Un aspecto anecdótico que es recordado por Rodríguez Musmanno en relación a esta escuela, es que debido a que su inauguración fue cercana al golpe de Estado que sufrió el Uruguay en el año 1973, los militares no quisieron que el arquitecto asistiera a la misma debido a su militancia en el Partido Socialista, su dirigencia gremial. A pesar de esto, en otra de sus comprometidas acciones, Rodríguez Musmanno asistió a la inauguración y además habló ante la insistencia de las maestras, provocando el malestar de las autoridades militares presentes que tuvieron que aceptar y “comerse los codos” al decir del propio arquitecto.


[1] Pablo Thiago Rocca. “El principio inmortal”. s/f

1964-65 / ESCUELA Nº 34

ESCUELA Nº 34
Arquitecto y artista plástico César Rodríguez Musmanno
Año 1964-65

Fotografía Miriam Hojman


En la Escuela Número 34, de características racionalistas, de líneas muy simples y puras, un mural diseñado por César Rodríguez Musmanno (al igual que toda la Escuela) acompaña o “se incorpora con necesidad al espacio arquitectónico”
[1]. El mural de 4 x 2,60 metros conforma el único elemento macizo de la fachada. Está construido por un oficial pedrero como en muchas de sus obras plásticas incorporadas a la arquitectura en las que trabajan “muchachos y hombres cercanos a los ochenta años, que habían traído su oficio de Italia, en la escuela que hoy se llama ‘Enrique Amorim’”[2]. Las piedras se colocan sin junta aparente, con piedra asentada con mortero de arena y pórtland. Se trata de una composición abstracta y planista, en el que la piedra caliza del río Queguay de Paysandú, los granitos rojos y negros basálticos del lecho del Río Daymán, otorgan a la composición las texturas y el contraste de colores que de manera sobria aunque potente, le dan al conjunto arquitectónico una imagen armónica.

[1] Di Maggio, Nelson: “Salto cambia de piel”. s/f
[2] César Rodríguez Musmanno en entrevista de Olga Larnaudie. “Escuelas de Vida” en La Hora Cultural, 11 de julio de 1987.