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MONUMENTO EN PARQUE FEDERICO GARCÍA LORCA
Idea Enrique Amorim
Año 1956 Fotografía Miriam Hojman
Este monumento fue realizado a partir de una idea de Enrique Amorim quien fuera amigo de García Lorca, cuando se cumplían veinte años del asesinato del poeta perpetrado en 1936. “’Un monumento sencillo como todos nosotros’, imaginó Amorim y se lo planteó al entonces intendente de Salto, Armando I. Barbieri de quien no recibió el más mínimo titubeo. ‘Levantaremos el monumento a Lorca y lo haremos por suscripción popular, con la intervención de nuestro pueblo que así lo quiso´”[1]Se dice que fue el primer Monumento en Homenaje a Federico García Lorca, erigido en el mundo.
Si bien el monumento es un simple muro de piedras al que un artesano salteño, Minata, le grabó con simples letras los versos de Antonio Machado[2] dedicados al poeta español, su valor radica en el espacio que conforma, ubicado en la Piedra Alta, conformando un parque donde grandes riscos se asoman en barrancas sobre el Río Uruguay.
Además este lugar quedará siempre vinculado a una manifestación artística que se unió al paisaje, al monumento y a la arquitectura del lugar: el teatro.
En la memoria colectiva de los salteños, cada vez que se alude a este lugar, está presente el episodio que sucedió en la inauguración del monumento luego de la actuación del elenco de la Comedia Nacional, que representó el Romance de La Luna, la escena del bosque de la Novia y Leonardo y la escena final de la Madre de Bodas de Sangre. Ésta última representada por Margarita Xirgú, la protagonista de esta anécdota.
Así relata Armando Barbieri, hijo del entonces Intendente de Salto lo que allí sucedió: “…cuando en una magnífica tarde, y diría sagrada, escuchábamos a la Comedia Nacional cuyo elenco dirigía la increíble Margarita Xirgu: en un pasaje de Bodas de Sangre. En el palco oficial estaban Zabala Muniz (Ministro de Educación Pública), Enrique Amorim (único orador designado por la Intendencia salteña), Asdrúbal Delgado (ilustre salteño benefactor), mi padre –Armando Barbieri- (entonces Intendente de Salto); del otro lado del espacio escénico, el pueblo y, abajo entre las rocas del río de los Pájaros Pintados: las lavanderas de Salto, realizando sus tareas rituales.
Entonces los gritos de la Xirgu, reclamando por la muerte de su hijo: “…que le quitara un puñal que apenas cabía en la palma de su mano…”, se oyó tan real, que todos estábamos en recogida expresión de emoción; fue entonces cuando las lavanderas en fila india y en silencio irrumpieron en la escena y ante la sorpresa colectiva, comenzaron una a una, a dar sus pésames a la afligida madre: magnífica demostración del teatro hecho carne.”[3]
La actriz China Zorrila también recuerda el episodio: ”Margarita Xirgu profundamente emocionada, no pudo contener sus lágrimas en aquel día en que se recordaba a su entrañable Federico. Algunos vecinos reunidos espontáneamente al homenaje, ante las lágrimas de la actriz, confundieron su pena, entendiendo que lloraba por la muerte de su hijo. Algunos de ellos a su paso, se le acercaron para darle respetuosamente el pésame.”[4]Hoy, a pesar que no se aprecia más el espejo de agua y los chorros que emanaban de las piedras, sigue siendo un lugar tranquilo, apacible, donde se puede apreciar la vegetación, el río y el cielo salteño.
[1] Gca: en Radar, suplemento semanal del Diario La Prensa de Salto, 21 de agosto de 2009. año 6. nro. 245. En www.radar.saltonline.net
[2] Labrad, amigos, de piedra y de sueño, en la Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga: el crimen fue en Granada ¡En su Granada! Antonio Machado.
[3] Armando Barbieri: “Evocación de Enrique Amorim”, en Enrique Amorim, cuentista .Editorial Arca.
[4] Mercedes Orticochea: En “La Comedia Nacional y sus historias. Los espectáculos de Margarita Xirgu”, en http://www.comedianacional.com.uy/mvdcms/uc_116_1.html
IGLESIA METODISTA
Arq. Carlos Rodríguez Fosalba
Año 1962Fotografía Edmundo Rodríguez Prati. http://panoramio.com
Si se transita por la calle Osimani y Lerena, predominantemente residencial, sorprende gratamente en la mitad de la cuadra, este edificio del Arq. Carlos Rodríguez Fosalba, la Iglesia Evangélico-Metodista de Salto, ejemplo de arquitectura moderna adaptada a su entorno. Se destaca la utilización del vitraux, elemento tradicional de las catedrales góticas, adaptado en diseño, forma y color a esta arquitectura moderna. El acceso y los amplios ventanales de la primer planta con vitrales de colores compuestos de composición geométrica abstracto, proporcionan al interior una atmósfera cálida, coloreada e irreal que constituye lo esencial en el interior despojado de toda ornamentación. Se destacan los espacios sobrios y la escalera suspendida en un diálogo formal con los ventanales, netamente moderno.
MONUMENTO AL ARQ. ARMANDO BARBIERI
Autor César Rodríguez Musmanno
Año 1966 Fotografía Miriam Hojman
Este monumento en homenaje a quien fuera Intendente de Salto, el Arq. Armando Barbieri, es una de las obras de su autoría más apreciadas por César Rodríguez Musmanno. Además de rendirle homenaje a un defensor del patrimonio salteño, a una personalidad pública respetada tanto por sus virtudes profesionales como humanas, Rodríguez Musmanno ha trabajado durante once años en dos administraciones de Barbieri como intendente, admirando siempre su capacidad técnica, de gobernante y calidad humana.
Además, Rodríguez Musmanno considera que es la obra donde pudo llevar a cabo de la manera más íntegra la vinculación de la arquitectura, artes visuales y paisajismo.
El monumento consta de una rampa de acceso en espiral; una plataforma circular con adoquines de las calles de Salto, que continúa ascendiendo hasta culminar en un elemento simbólico en hormigón armado, levemente curvado, de 7,50 m. de altura, con una terminación aparentemente inconclusa (quedan los hierros sobresaliendo por sobre el hormigón). Este permanente ascenso alude a la fuerza, tesón, sentido de superación constante, y proyectos que fueron interrumpidos por su muerte.
La obra se completa con un mural que enmarca el conjunto compuesto de chatarra en desuso de los viejos Astilleros “Mihanovich”. Las piedras utilizadas también son originarias del lugar, en este caso de la costanera de Salto.
Este monumento ubicado en una zona privilegiada, con una hermosa vista hacia la costanera sur, respeta el paisaje y los elementos naturales del lugar.
SEDE SOCIAL DEL CLUB SALTO URUGUAY
Arq. Carlos Rodríguez Fosalba
Mural Leandro Silva Delgado.
Año 1958 (Primera etapa de la obra) Fotografía Miriam Hojman
La sede social del Club Salto Uruguay –denominada “Palacio Azul”, ubicada en un lugar estratégico de la ciudad, frente a la Plaza de los Treinta y Tres Orientales, es un gran edificio realizado en dos etapas (años ’50 y ’60) por el Arq. Carlos Rodríguez Fosalba. Se observan claras influencias del denominado “estilo internacional”, particularmente del minimalismo -fachadas, plantas libres, escalera volada- que denota el influjo de Mies Van der Rohe. Su fachada casi en su totalidad vidriada, está interrumpida solamente por algunos elementos que ofician de balcones y que logran una rica expresión compositiva. También por un mural que marca el acceso, que media el espacio público del privado, realizado en piedra por el arquitecto, paisajista y artista salteño Leandro Silva Delgado. Este mural de formas abstractas donde se combina la piedra en su estado natural con los azulejos picados de colores primarios, otorgan al conjunto una relación con la calle, con el entorno.
TERMAS DEL ARAPEY
Autores Lucas Gaffrée y César Rodríguez Musmanno (arquitectos proyectistas)
José Echave y Leopoldo Nóvoa (murales)
Coordinador César Rodríguez Musmanno
Año 1964-65 Fotografía César Rodríguez Musmanno
El conjunto de piscinas y vestuarios de las Termas del Arapey es un óptimo ejemplo de integración entre arquitectura, arte y paisaje, así como de fructífera colaboración entre arquitectos y artistas plásticos. Esta integración surgió desde el primer esquicio como lo expresa uno de sus arquitectos proyectistas, el arquitecto Rodríguez Musmanno (que en ese entonces era Director de obras de la Intendencia Municipal de Salto) que junto al Arq. Lucas Gaffrée fueron los encargados de la obra, y que trabajaron en forma conjunta con el artista español Leopoldo Nóvoa y su amigo, el artista salteño José Echave que diseñaron dos murales de 9,20m x 2,60.
José Echave trabajó con amatistas, cuarzo, ágatas, plantas –helechos y musgos- agua, luz y música, como una exaltación a la región por los materiales característicos que utilizó. Por su parte Nóvoa los hizo con basalto negro de las costas del Arapey, areniscas de los cerros, ladrillo picado de un rojo intenso y piedra calizas blancas en una composición que se despega del muro y vuelve a surgir en una pieza escultórica en un gran espacio de césped, aludiendo en su conjunto a la “salud” y a la “enfermedad”
Según recuerda Rodríguez Musmanno, el Intendente de Artigas envió tres camiones de piedras semipreciosas para la realización de los murales y los peones rurales junto a los municipales trabajaron en la realización de los murales así como en el resto de la obra. Los artistas Nóvoa y Echave vivieron allí mientras se construían los murales.
Además de ser una obra de gran valor por sus cualidades arquitectónicas y artísticas, también es reconocida como una de las principales obras murales del artista Leopoldo Nóvoa, al igual que en los tres murales que realiza en el Edificio Dannart[1] y en el mural del Estadio del Club Cerro[2], en Montevideo, se destaca que“transformó el concepto planimétrico del mural tradicional, consiguiendo una factura tridimensional de una materialidad exuberante, un nuevo concepto de especialidad interna mediante la estructuración del medio expresivo y del espacio contenido.” [3][1] 1960, Arq. Arturo Porro
[2] 1962-1964, obra fundamental en la trayectoria artística de Nóvoa. 132 m de largo x 4,60 m de altura, declarada en 1964 como la mayor decoración mural del mundo, realizada en un solo panel.
[3] Sánchez, Ciro: “Obra integrada en la arquitectura y en espacios públicos” en Catálgo Exposición Nóvoa en MNAV, Xunta de Galicia, Centro Galego de Arte Contemporáneo, Santiago de Compostela, 1997.
MONUMENTO A HORACIO QUIROGA
Proyecto Enrique Monestier
Dirección de obra César Rodríguez Musmanno
Año: 1956 Fotografía Miriam Hojman
Una pequeña escalinata conduce a un espacio delimitado por dos muros curvos de piedra, antesala de un recinto de paredes del mismo material y techo plano de hormigón, donde se contraponen por un lado la intimidad generada por un espacio de dimensiones limitadas y donde el silencio y la tranquilidad son protagonistas y por otro la apertura generada por un marco con vistas hacia el Río Uruguay. Este contraste quizás alude a lo que significa la figura del escritor Horacio Quiroga para los salteños, un nativo de esas tierras pero que se fue para no volver (los trágicos sucesos de su infancia y adolescencia fueron determinantes en su alejamiento de su ciudad natal) y ser respetado en el mundo como uno de los mejores escritores de su tiempo.
En el recinto se podía observar la réplica en piedra del busto de Horacio Quiroga tallado originalmente en raíz de algarrobo por el escultor ruso Stefan Erzia. El original que está en la Casa Horacio Quiroga (Museo y Mausoleo), cobija la urna con las cenizas del escritor que fueron traídas desde Buenos Aires ante gestiones de Enrique Amorim.
.El proyecto del monumento fue del arquitecto Enrique Monestier y la dirección la hizo el arquitecto César Rodríguez Musmanno quien relata que ese lugar estaba destinado a la meditación, tenía bancos, estaba más limpio y se veía el río enmarcado como un cuadro, pero como otros sitios públicos de la ciudad, lamentablemente fue víctima del vandalismo y el descuido.
Tampoco la réplica del busto está allí, sino que se llevó al Museo Quiroga para resguardarla.
LOCAL COMUNAL
COOPERATIVA COVISUNCA 1Y COVIFOEB 1
Autor César Rodríguez Musmanno
Año 1973-78
Fotografía Miriam Hojman
A partir de la incorporación del Arq. César Rodríguez Musmanno, al Instituto de Asesoramiento técnico (CEDAS) del Movimiento de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua, en el año 1969, comenzó una actividad ininterrumpida hasta 1982 en la participación y dirección de obras en varias cooperativas en Salto y Montevideo.
En relación al aporte plástico para el trabajo en las cooperativas, el arquitecto expresa que “el procedimiento que siguió fue tratar de despertar el interés y la creatividad de los integrantes para que ellos mismos definieran lo que querían hacer.” Uno de estos ejemplos puede verse en el salón comunal de las Cooperativas COVISUNCA 1 y COVIFOEB 1 en la ciudad de Salto.
Para estas Cooperativas se ideó un sistema constructivo diseñado especialmente junto con el Ing. Gerardo Rodríguez, que consistía en un sistema sin encofrado, con losetas prefabricadas y con bloques especiales que se producían en obra por los cooperativistas.
Con estos bloques se realizó el mural que conforma una de las paredes de la fachada principal del local comunal, mostrando como un trabajo de mano de obra no calificada también puede conformar una obra plástica. En uno de las paredes del acceso al local hay un mural donde se ve una luna roja, una paloma blanca y los pinos representativos del Movimiento Cooperativo. Este mural está realizado con los descartes de azulejo blanco que los niños rompían y picaban, ladrillo picado. Y planchuelas de hierro realizadas por el armador de hierro de la obra.